Itinerario del Héroe. Método

Reconectar periódicamente, a lo largo del día, con mi identidad, con mi yo auténtico y mi propósito.

Pienso que nuestra IDENTIDAD NATURAL la configuran nuestra estirpe, la persona que hemos llegado a ser hasta este momento y nuestra misión en la vida que se orienta hacia el futuro. Inseparable está nuestra IDENTIDAD SOBRENATURAL con el grado despliegue que permitimos a la vida divina en nosotros.

Somos hijos y nietos de personas concretas, conocidas. PERTENECEMOS A UNA ESTIRPE. Por tanto, somos portadores de una herencia genética que no podemos modificar y que es responsable de nuestro aspecto externo e interno, de nuestras capacidades basales, del riesgo de desarrollar ciertos problema de salud y de nuestro temperamento. Es nuestro punto de partida, que hemos de aceptar y sólo tratar de modificar su expresión en lo que sea posible y deseable.

Hemos forjado un carácter y lo seguiremos haciendo hasta que nos marchemos de aquí. Continuamente nos estamos haciendo. SOMOS PARTE ACTO, LO QUE YA SOMOS, Y PARTE POTENCIA, LO QUE PODEMOS LLEGAR A SER. Eso es una característica exclusiva de nosotros los humanos que, paradójicamente, podemos evolucionar hacia la inhumanidad. 

NUESTRO CARÁCTER DEPENDE EN BUENA PARTE DE NOSOTROS, SI NOS LO PROPONEMOS y, en menor parte, de nuestras circunstancias. Eso es así porque somos libres de elegir la respuesta a lo que nos ocurre. Actuamos intencionalmente, hacemos las cosas por algo, y ese es nuestro poder último. Aprender esto es uno de los mayores logros que podemos alcanzar. Aunque, sin duda, es posible que en ciertas épocas de nuestra vida las circunstancias hayan determinado buena parte de lo que somos.

Esa parte de nosotros mismos donde identificamos NUESTRO PROPIO YO, de donde surge nuestra INTENCIÓN FUNDAMENTAL, que sostiene cada uno de nuestros actos intencionales, es el lugar donde ejercemos nuestra máxima libertad. Nadie puede acceder a ese lugar…excepto el Creador. Nadie nos puede arrebatar ese espacio de libertad. Es ese lugar del que habla Viktor Frankl en su libro EL HOMBRE EN BUSCA DE SENTIDO. Ese lugar lo podemos tener dormido o activo. De eso depende mucho.

HEMOS DE LOGRAR Y MANTENER UNA UNIDAD DE VIDA. Evitar que en nosotros haya varias corrientes vitales, a veces incluso contrapuestas, que son la causa de inseguridades, miedos y complejos que rompen la paz interior. Por eso procuro llevarlo todo a un denominador común: tratar de hacer la voluntad de Dios en cada situación. Dar gloria a Dios con mi vida. Nuestra intención, de origen inmaterial, nuestros pensamientos y emociones tienen que estar alineados, ser coherentes, para que se creen y mantengan circuitos neurológicos apropiados que, una vez convertidos en habituales, hacen todo más sencillo.

NADA DE LO QUE OCURRE ESTÁ FUERA DEL PLAN DE DIOS. Nada. Existe un sentido a todo lo que acontece y nuestra vida forma parte de esa función. Ahí transcurre nuestra misión, que también se puede considerar como vocación. Vocación supone una llamada y esta una respuesta. Y El siempre llama. Para mi, esta vida es como un ensayo de la vida futura.

SOY HIJO DE DIOS EN CRISTO. No se puede entender nuestra identidad sin Dios, sin entender nuestra realidad metafísica, nuestra naturaleza caída y nuestra redención. Porque la batalla no es sólo contra nosotros mismos, sino también contra factores externos, algunos sobrenaturales.

NO SOMOS DUEÑOS DE LAS OPCIONES QUE SE NOS PRESENTAN EN LA VIDA. Sólo elegimos entre aquellas que se nos van presentando. Mi misión se ha ido conformando con las elecciones que he ido tomando de entre las opciones que se me presentaron, de las que nunca fui dueño. 

SOY ESPOSO Y PADRE DE FAMILIA, MÉDICO URÓLOGO, HIJO, NIETO, HERMANO, AMIGO, CUÑADO…, CIUDADANO ESPAÑOL Y DEL MUNDO. El sentido de mi vida está relacionado con las personas con las que interactuaré en mi vida dentro de ese entorno, de forma directa o indirecta, como en este blog. Y es que, aunque somos los protagonistas de nuestra vida, esta no va de nosotros sino de aquellos que se nos han encomendado.

En última instancia, SÓLO SOMOS SERES AMADOS Y QUE AMAN. Incluso daríamos nuestra vida por alguien y, seguramente, alguien la daría por nosotros. Y es que la vida sólo merece la pena si hay algo por lo que merezca la pena dar la nuestra. Y el Señor se encarnó y dio la suya humana para que nosotros pudiésemos vivir su propia vida divina. Y yo lo encontré. Y yo la he experimentado. Por eso ya no la puedo negar. AHORA SOY SU TESTIGO Y POR ESO ESTOY AQUÍ, PROCURANDO SER SEMBRADOR DE PAZ, ESPERANZA Y ALEGRÍA. Y sin El no puedo hacer nada. Por eso necesito estar muy cerca, en permanente comunión. Y cuenta con mis debilidades. Me ha querido así, tal como soy, para que se perciba que lo bueno que surja, es obra suya.

En el mundo hay mal e injusticia y no lo podemos evitar. Pero es nuestra obligación denunciarlo y trabajar en nuestro pequeño ámbito para mejorarlo, sin más pretensiones que ser honesto contigo mismo y con los demás, procurando defender la justicia y la concordia, siempre en ese orden.

Por eso, reconecto varias veces al día con mi identidad buscando el tiempo y el lugar adecuado para recogerme y tratar con El. Así mantengo el rumbo consciente de mi vida. Además, me permite darme cuenta cuando le fallo, a veces de forma estrepitosa, y necesito recomenzar… y puedo hacerlo gracias a su misericordia. Por ello, vivo en paz.

Conócete a ti mismo

¿Cuál es tu identidad?

Es lo más importante de tu vida.

Reconecta con ella varias veces al día

Así procuras ejercer el control de tu vida.