Examen.
El objetivo del examen es MANTENERNOS EN EL CAMINO BUENO, EN LOS HÁBITOS Y BALANCES ADECUADOS para intentar que nuestra vida sea una vida exitosa, la que está llamada a ser, que no tiene necesariamente que ver con una vida de éxitos.
Supone corregir caminos equivocados, recuperarse, aprender de las derrotas y mantener el rumbo. Esta muy relacionado con la virtud de la fortaleza. Mantener las acciones, el día a día, sin pensar para nada en los resultados. Ya surgirán…si tienen que surgir.
Vas confirmando HÁBITOS QUE DETERMINAN LO QUE VAS A SER. No te configuran las acciones aisladas. El hábito es lo que fundamenta los logros duraderos y forja nuestro carácter. La DISCIPLINA mejora también, de forma casi involuntaria, nuestra confianza personal porque te haces más fiable, más consistente.
En el fondo, la diferencia entre el éxito y el fracaso radica precisamente en la realización diaria de lo que hay que hacer, independientemente de la motivación. Se fundamenta en la disciplina y por eso hay que examinarse diariamente.
Es el hecho de comer regularmente sano lo que puede mantenerte sano por ejemplo. Es dedicar tiempo a orar repetidamente, independientemente de las ganas que tengas, lo que te convierte en un alma de oración.
El examen lo hago al final del día y le dedico unos 10-15 minutos en los que repaso el método, los balances y mi actitud a lo largo del día. Básicamente, acaba reduciéndose a cuánto he amado porque todo va, en última instancia, de personas.
El examen diario te permite mantener el rumbo de tu vida en la dirección correcta, es el timón que corrige el rumbo de cada jornada si se desvía
Examínate
Asumes tu responsabilidad
Mejoras a partir de tur fallos
Te permite ser tú mismo
En los límites de tu identidad
