Sociedad

Derechos humanos

Vivimos en un mundo que nos importa, ante el que no podemos ser indiferentes. Hay enfermedades que afectan al cuerpo, otras al espíritu y hay una dimensión social del ser humano que lo hace susceptible de ser infectado por ideologías perversas que lo destruye, a veces desde la buena voluntad. Es esta dimensión social la más mortífera, la más dañina, ya que el orden de las víctimas potenciales es de cientos, miles, cientos de miles, millones… Y ya se sabe que, como dijo uno de los más claros exponentes, cuando afecta a tantos es sólo ‘estadística’.

Detrás de esas situaciones que llevan a la injusticia, el dolor y la muerte, están los intereses de los estados, de los grupos de poder y las ideologías perversas que oprimen y manipulan a las personas de buena voluntad. Sus armas son la violencia, la manipulación de la economía, la ignorancia de la sociedad y el pseudopensamiento superficial conformado a base de eslóganes los suficientemente elaborados a partir de medias verdades como para hacerse verosímiles.

En definitiva, la causa última es la exclusión de Dios y de aquellos valores que nos reveló, que nos hacen hermanos, iguales en dignidad, independientemente de nuestra capacidad de valernos por nosotros mismos, es decir, desde nuestra concepción hasta nuestra muerte.

Política

No debería permitirse aspirar a cargo público alguno a ciudadanos que no hayan tenido experiencia laboral previa como empresario o como asalariado. Hay que estar inmerso en la sociedad real, con sus problemas, para poder dirigirla pensando en el bien común. Si la política es su medio de vida, sus principios serán los que mantengan su carrera política en cada momento.

No podemos permitir que una sociedad libre y próspera pierda sus logros por falta de principios morales de sus gobernantes. No a la corrupción en cualquiera de sus formas.

No podemos permitir que nos gobiernen representantes de ideologías perversas que desprecian al ser humano, a su dignidad inalienable, anteponiendo el estado a la libertad individual. No debería permitirse ideología nacional-socialista ni la comunista. No sólo han demostrado su fracaso en la creación de paz y bienestar sino que conllevan el exterminio sistemático de los disidentes.

No podemos permitir que el liberalismo capitalista atroz, generador de diferencias sociales insalvables, guíe los los destinos económicos del país.

No podemos permitir una Constitución que admita la legalidad de partidos que buscan la destrucción de España.

Cultura

Por fortuna poseemos el idioma español como vehículo de entendimiento e intercambio entre personas y países. Esta es mi pequeña contribución a su difusión.

Vivir en un país tan rico culturalmente en sus diferentes facetas artisticas, con un talento fuera de lo común, con una historia prodigiosa que, a pesar de épocas oscuras, nos ha mantenido unidos y fuertes, exige de nosotros la defensa nuestra cultura, en sentido amplio, respetando a las demás. Cuidado con los acomplejados porque  acaban despreciando lo suyo ya que son incapaces de soportar su propia realidad. Son personas tóxicas que se han infiltrado en las estructuras de poder.

La experiencia de la belleza no es un lujo para la persona sino una necesidad para su crecimiento y elevación a un estado del ser más alto. Hay algo inmortal en las creaciones artísticas de alto valor estético que parecen no emanar de ellas mismas sino de lo alto.

‘Incluso nuestra alma se vuelve más bella cuando la belleza nos encuentra, se apodera de nosotros y nos llena de entusiasmo

Dietrich Von Hildebrand