Medicina

Mi vocación. Aquello a lo que fui llamado profesionalmente. Después de más de 30 años dedicado a aprender, aplicar, desarrollar y compartir con otros lo que significa el cuidado al enfermo, veo con perspectiva la trascendencia de una profesión que corre el riesgo de deshumanizarse.

He podido observar, en ese crisol de dolor, lucha y esperanza que es un hospital para el enfermo y su familia, los actos más heroicos, las renuncias más sublimes, las emociones más serenas, las victorias contra uno mismo. Cuando comparas la altura de estas experiencias humanas, anónimas, escondidas, con la sordidez y superficialidad de la actualidad de las noticias que asoman a los medios de comunicación, te das cuenta de que la auténtica dimensión del ser humano se percibe en su debilidad y en cómo la afronta acompañado de sus familiares y de los profesionales que lo atienden. A todos nos llega.

Josef Seifert, en su obra ‘Las enfermedades filosóficas de la medicina y su cura‘, define los que, a su juicio, son los 7 bienes que la medicina debe defender:

La vida humana, condición de todo bien, cuya dignidad es inalienable y cuya defensa es una de las razones de ser de este atípico blog.

El mantenimiento o restablecimiento de la salud.

La lucha contra el dolor, contra el sufrimiento físico en sentido más amplio.

El mantenimiento de la vida consciente de la persona, raíz y fundamento  de las capacidades intelectuales, actuales o potenciales, sobre las que descansa lo específico de la dignidad humana.

Mantenimiento de la integridad del cuerpo humano, no sólo por determinar su función, sino también por su valor estético, por resguardar la belleza intacta de la forma humana, independiente de los cánones estéticos dominantes en cada época.

Respeto al ‘bien de la persona’ en su integridad, como un todo, en su ámbito natural y espiritual, incluyendo su vocación como objetivo y guía trascendente de sus actuaciones. Muchas dimensiones de este bien personal son muy importantes para gran parte de las actuaciones medicas. El médico debe respetar estos bienes superiores y para ello, es necesaria una relación más profunda y humana con el enfermo para poder captarlo y así, cuanto menos, no violarlos.

Relación específica entre el médico y el bien absoluto: Dios. Referente al ejercicio de la Medicina como materia y medio de santificación en el mundo para los que ejercemos esta profesión.

Así es.

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Primer centro de la próstata con toda la tecnología diagnóstica y terapéutica al servicio de una medicina personalizada.

No es la tecnología por si misma sino la gran experiencia en todos los procedimientos la que nos hace ser lo que somos

Bernardino Miñana