Orgullo y Vergüenza 4. El estallido.

Por si alguien tiene la tentación, este no es un blog político. En estas entradas, me estoy limitando a dar los datos que han sido y son conocidos por todos los que se han preocupado de obtenerlos. Los hechos corresponden a la realidad, la interpretación de los mismos a la subjetividad de cada uno. Allá cada cual. Si los datos no son ‘políticamente correctos’ es que lo políticamente correcto es incorrecto. El sacrificio de la sociedad entera, de los sanitarios a los que pertenezco y de los amigos que se debaten en este momento entre la vida y la muerte luchando contra el virus, me lo exigen.

El 31 de enero tuvimos el primer caso correspondiente a un turista italiano diagnosticado en Tenerife. Con sólo 3 casos, el 13 de febrero se canceló el Mobile World de Barcelona, cuya suspensión desde la perspectiva actual somos capaces de comprender, pero ciertamente no entonces.  El 25 de febrero, 8 casos diagnosticados. Dos días después teníamos 28 que se triplicaron para el día 1 de marzo donde alcanzamos los 84 casos, aunque todavía sin bajas.

En marzo comenzó el estallido. Aunque tarde, quiero creer que por excesiva prudencia ante la severidad de las medidas a tomar, los primeros días de mes señalaron el momento en el que se debió cambiar absolutamente de política por parte de las autoridades sanitarias. Ya están dichas anteriormente, las mismas que ofrecieron los mejores resultados a coreanos y japoneses. Primero, prevención a través de la restricción amplia y escrupulosa de las llegadas procedentes de focos activos de otros paises; determinaciones diagnosticas masivas ante la sospecha, actuando posteriormente mediante el aislamiento de los contactos de los casos positivos. Segundo, acopio de recursos farmacológicos, materiales y puesta en alerta a todos los potenciales recursos humanos de cara a las necesidades de tratamiento de aquellos que desarrollen la enfermedad grave. El día 3 del mes, con 169 casos, se declaró el primer fallecido. El día 4 de marzo 228 casos y dos fallecidos, el día 6 de marzo 368 casos con 8 muertos. El 7 y 8 de marzo no se ofrecieron datos oficiales.  Ya era tarde.

Si tenemos que asignar una fecha para determinar cuándo la realidad desbordó las expectativas de aquellos irracionalmente optimistas, a la luz de lo expuesto en las entradas previas, tendríamos que fijarla en la semana del 9 de marzo, al día siguiente de las concentraciones multitudinarias en Madrid. En ese momento, se declararon 1073 casos y 28 fallecidos. Ese mismo día, la Comunidad de Madrid, cerró colegios,  universidades y comenzó a actuar de forma coordinada con los diferentes agentes para la movilización de todos los recursos sanitarios públicos y privados de la comunidad. De forma incomprensible, cientos de aficionados del Atalanta de Bérgamo viajaron a Valencia esa semana, a pesar de ser un partido a puerta cerrada; igualmente, varios miles de madrileños asistieron en Liverpool al partido que jugó el Atlético de Madrid el miércoles 11. El 12 de marzo se produjo un cambio a peor en las curvas de incidencia incrementándose los casos hasta el punto de que, diariamente, se diagnosticaban los mismos del total existentes los días previos al 7 y 8 de marzo. El gobierno decretó certeramente el estado de alarma el día 14 de marzo y, con ello la restricción de movilidad. Aunque el número de afectados no ha dejado de crecer exponencialmente, la tasa de crecimiento diario ha mejorado oscilando entre un 12-16% cuando previamente estaba entre el 19-44%. El 15 de marzo, ajustado por temporalidad, sobrepasamos el número de casos diarios italianos, acumulando Madrid en ese momento casi la mitad de los casos. Actualmente, hay 28. 500 casos y 1.700 fallecidos, lo que supone una tasa de mortalidad ficticia del 5,9%  que no es real ya sólo se ha estado realizando el test diagnóstico a los pacientes sintomáticos de suficiente severidad y al personal sanitario.

Ahora ya vamos por detrás de los acontecimientos, no queda más que actuar esencialmente sobre el tratamiento e intentar limitar al máximo la transmisión hasta que, como decimos técnicamente, el número de contagios por persona sea inferior a uno. Ahora hay que aplicar las mismas medidas que debieron haberse aplicado a inicios del mes de marzo pero con el sistema sanitario desbordado en el frente de atención, al límite del colapso, porque todos los países, además, compiten por el acceso a los mismos recursos. Y esa es la otra triste y mala noticia, la soledad en la lucha.

 

 

 

 

Autor: bernardinominana

Esposo, padre de familia, médico. Filius Dei in Christo transit

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